Huelga Bananera

El movimiento campesino organizado en Guaymas tiene sus raíces, en la huelga del año 1954, resultado
de la cual se produjeron masivos despidos de líderes obreros y trabajadores bananeros por parte de
la compañía transnacional “Tela Rail Road Company”.

Las difíciles condiciones de vida, los miserables salarios, en fin, la necesidad de sobrevivir y de vivir
decorosamente, obligó a los campesinos a iniciar la lucha por la recuperación de las tierras y a organizarse.

A pesar de que, la lucha por las tierras comienza desde la década de los 60’s, no es hasta el año
1974 que comienza la verdadera organización campesina. En esta fecha el Huracán Fifí azota al país,
ocasionando grandes pérdidas, sobre todo en las economías campesinas, dejando al campesinado de toda
la región de Guaymas con una gran deuda.

Reforma Agraria

p>En el año 1975 se producen varios hechos importantes que es válido mencionar:

1. En este período se vencía el plazo de concesión de tierras dado por el gobierno a la Tela Rail Road Company.

2. En diciembre del año 1975 se proclama el Decreto Ley No.170 de la Reforma Agraria, que permitió la recuperación de las tierras.

3. Así, el 17 de agosto del año 1975 se constituye la Empresa de II Grado, denominada: “Empresa de Transformación
y Servicios de Guaymas”. Además, existía la Empresa “Caragual”, que constituía otra central campesina.

4. Con posterioridad a la recuperación de las tierras para su explotación, se comienzan en estos primeros años diversas
experiencias de producción, entre las que se encontraban la producción de granos básicos (maíz, arroz, etc.), que en
el marco de una economía doméstica de subsistencia, no tuvo los resultados esperados y por tanto continuaban siendo
más difíciles las condiciones de vida del campesinado.

5. Ante la precaria situación vigente en este período, la dirigencia campesina se vió en la necesidad de asumir proyectos,
sobre todo de cultivos permanentes, que condujeran al mejoramiento de la calidad de vida de los campesinos.

6. De esta manera, fue que el Instituto Nacional Agrario (INA) propone, en primer lugar, la posibilidad de desarrollar el
proyecto de caña de azúcar; pero los campesinos ya organizados y con líderes verdaderamente comprometidos se percatan,
de que el propósito era convertirlos en suministradores de materia prima (caña de azúcar).

7. Los campesinos consideraban que era factible asumir la producción de caña, si se pudiesen contar con el ingenio para
lograr así un incremento del valor agregado y obtener el azúcar, producto terminado y comercializable; aunque éste
proyecto no tuvo la acogida necesaria y fracasó.

Palma Africana

Posteriormente, el INA propone el proyecto de “Palma Africana”, para lo que ofrecieron apoyo técnico,
administrativo y financiero.

Después de un profundo debate sobre el rubro a elegir se escogió el proyecto del cultivo de la palma
africana, decisión que tendría una enorme repercusión en la transformación y desarrollo de toda la zona
y en el mejoramiento de las condiciones de vida del campesinado.

Ahora bien, sin antecedentes dignos de mencionar se inicia en el año 1976, con la preparación y siembra
de los viveros, el cultivo de aproximadamente 1,500 hectáreas de palma africana, cifra que se incrementó
rápidamente ampliándose en poco tiempo a más de 5,000 hectáreas en sus diferentes etapas, con la
participación de los llamados 12 grupos modelos: 8 Empresas Asociativas Campesinas (E.A.C.) y 4
Cooperativas (COOP.).

Los momentos iniciales de la producción de la Palma Africana fueron realmente muy difíciles, ya que los
campesinos no confiaban realmente en el proyecto, dudaban del mismo, llegando incluso a pensar que no
eran dueños de la tierra, ni del proyecto. Por otro lado, esta primera etapa se caracterizó por recibir
muy bajos salarios, si es que el pago de unos pocos lempiras se le podía llamar salario, este alcanzaba
únicamente para subsistir; por ello mucha gente se decepcionó, lo que produjo una gran inestabilidad y
deserción en la fuerza de trabajo. En fin fueron momentos muy difíciles y solo la estirpe del campesinado
permitió seguir avanzando.

Por acuerdo de las dos centrales campesinas “Empresa de Transformación y Servicios de Guaymas” y la
“Empresa Caragual” se crea la Empresa Agroindustrial de II Grado de la Reforma Agraria (ECARA) Rubén
García, esta quedó legalizada el 18 de junio de 1982 en Battán, Guaymas, El Negrito, Yoro, con la
participación de 31 bases afiliadas y alrededor de 1,800 asociados aproximadamente.

Cuando estos campesinos convertidos de la noche a la mañana en cultivadores de la palma africana,
comenzaron a obtener sus primeras producciones, tenían que vender las mismas a precios de miseria
a las transnacionales San Alejo y CAICESA; pero el lógico proceso de incremento de la producción
propició que pensaran en la forma de procesar su producción y así poder agregar más valor a la fruta
y elevar sus ingresos, ya que los mayores costos recaían sobre los productores y las transnacionales

Extracción de cultivos

En momentos posteriores se plantea la idea de adquirir una planta extractora, proceso que tampoco fue
fácil, ya que cada central quería adquirir una planta propia, finalmente llegan a un acuerdo la Empresa
Asociativa de Transformación y Servicios Guaymas y la Caragual deciden comprar la planta. Después de
muchos trámites se adquiere en el año 1981 a la transnacional CAICESA de la Standard Fruit Company, un
molino viejo, que fue reparado y puesto en producción, instalando así la famosa planta “Júnior Mil.”
La misma poseía una capacidad de unas 4,5 toneladas por hora aproximadamente y fue adquirida por un
costo estimado de 500 mil lempiras, para lo que se solicitó un préstamo al Banco Nacional de Desarrollo
Agrícola (BANADESA). En esa fecha la fábrica trabajaba las 24 horas y todo el aceite crudo se vendía a
las transnacionales, que lo refinaban y comercializaban.

El propio desarrollo que se iba alcanzando con la consolidación del proyecto de palma africana, condicionó
que se comenzaran a realizar las gestiones por parte de los directivos de la Empresa ECARA para adquirir
una nueva planta extractora, la cual fue gestionada en Holanda, obteniendo para ello un crédito por varios
millones de dólares. Finalmente en el año 1985 se inaugura esta moderna Planta con capacidad inicial de 24
toneladas por hora.

Este importante paso abrió el camino hacia el despegue definitivo. En el propio año 1985, esencialmente para
dar una imagen comercial y competitiva a la empresa, se decide la denominación comercial de “Palmas Aceiteras
de Honduras”, HONDUPALMA, contando entonces con 31 bases asociadas.

Entre los años 1984 y 1986 se construyen las oficinas y el hospital, comenzando a desarrollarse el componente
social del proyecto de HONDUPALMA. En el periodo 1986-1988 fueron construidos un edificio de tres niveles en
Tegucigalpa, para instalar las oficinas de mercadeo, un tanque de 2,000 TM en Puerto Cortés, para exportaciones
de aceites y sus derivados.

En el año 1995 se instaló la Planta Refinadora, Fraccionadora y Mantequera, fabricada en Bélgica y Dinamarca
y financiada por Bancos Nacionales. En resumen estas Plantas, actualmente tiene una capacidad total instalada
de 420 TM / Día:

Planta Refinadora: Capacidad instalada de 200 TM en 24 horas.

Planta Fraccionadora: Capacidad instalada 140 TM en 24 horas.

Planta Mantequera: Capacidad instalada de 80 TM en 24 horas.

En el año 2005 se instaló una Planta de Almendra con una capacidad de 30 TM en 24 horas, equivalente a 10 TM de
aceite crudo de almendra. Además, se instaló una Caldera y una Turbina para la generación de 1,200 Kw de energía
por hora. También se instaló el equipo para la generación de biodiesel, con una producción de 360,000 galones
anuales, exclusivamente para el consumo interno.

Nuestro presente

HONDUPALMA es una empresa campesina exitosa del proceso de reforma agraria en Honduras y ha demostrado que otra
forma de generar y distribuir la riqueza es posible, bajo el marco de la solidaridad, ayuda mutua, responsabilidad,
la unidad, la disciplina y el compromiso con las comunidades donde se encuentran las 30 empresas campesinas que
conforman HONDUPALMA.

Para HONDUPALMA su estrategia de desarrollo se basa en la valorización del ser humano, el capital es un medio.
La asociatividad, la cooperación, el cuidado de nuestro entorno ambiental y la autogestión son formas que
humanizan el desarrollo de Guaymas y de Honduras, de ahí su apuesta para sumar a más empresas de economía social
solidaria a lo largo del territorio nacional bajo esta filosofía y proyecto de vida.

En el ejercicio empresarial, en HONDUPALMA se reconoce el talento de las personas y la dignificación del trabajo
como la única fuente generadora de riqueza, que bajo la propiedad social (colectiva) de los medios de producción
y en su distribución pone en práctica los principios de equidad, solidaridad y justicia social.

Lo concerniente a la formación y organización están a cargo de la Empresa de Transformación y Servicios Guaymas, atendiendo permanentemente estas demandas que son vitales para el desarrollo de esta gran empresa HONDUPALMA.

Todas y todos los que conformamos HONDUPALMA estamos unidos a través del sentimiento profundo de Ser y el Pertenecer
a este esfuerzo colectivo asociativo que suma a nuestras familias, por lo que crece cada vez la población que se ha
beneficiado de toda esta trayectoria de alientos y desalientos, de obstáculos y logros importantes.

La Unidad y la disciplina en HONDUPALMA han sido nuestros pilares fundamentales asumidos desde lo más profundo de
nuestro Ser, pero concretizado en la práctica del día a día.

HONDUPALMA es una empresa de la que su membresía se siente orgullosa y eso es una motivación importante para seguir
en esta trayectoria de trabajo, compromiso, solidaridad y contribución al desarrollo de Honduras.